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16 enero, 2014

¿Son necesarias las bibliotecas escolares en la escuela digital? .


 

En el ámbito escolar, a lo largo de más de un siglo, el libro fue elevado a categoría de canon del saber y del conocimiento convirtiéndose en el eje central de lo que debía enseñarse y aprenderse. Esta visión y modelo de escolaridad se consolidó de tal manera que la simbiosis entre libro y escuela fue tan profunda que surgió un tipo de libro singular y específico para el trabajo en el aula: el libro de texto. Este material didáctico, a lo largo de muchas décadas, fue evolucionando hasta convertirse en el recurso casi indispensable para la labor docente de forma que lo que se enseñaba y lo que se aprendía era lo que estaba impreso en sus páginas.
De forma paralela, en numerosas escuelas y colegios fue surgiendo la necesidad de crear bibliotecas que ofrecieran otro tipo de libros con potencial pedagógico como las colecciones de libros infantiles y juveniles, de enciclopedias, de diccionarios, de obras de literatura, de libros ilustrados y demás materiales didácticos que fueran útiles tanto los estudiantes como para los profesores. Por todo ello, una biblioteca escolar, era un lugar necesario y complementario de los procesos educativos desarrollados en el interior de las aulas. La biblioteca era, de este modo, un territorio de animación a la lectura, un centro de recursos o materiales didácticos, y un foco o espacio para la ampliación del conocimiento que no estaba en los libros de texto.
Sin embargo, con la llegada de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) los tiempos han cambiado profundamente y existen muchas probabilidades que, a medio plazo, los libros de texto y demás publicaciones impresas empiecen a desaparecer del interior de las aulas. Esta hipótesis no es ciencia ficción, sino un hecho real. Algunos países ya han anunciado la implantación de políticas educativas destinadas a sustituir los libros de texto por materiales educativos digitales. Por ejemplo, en Corea del Sur el Ministerio de Educación ha planificado que los tablets, lose-readers y otros dispositivos electrónicos sustituirán a los libros de textode papel en el año 2015. En U.S.A. varios estados federales como Florida o California ya han comenzado este proceso que apoya la Administración Federal. Incluso la SETDA (Asociación de directores de tecnología educativa de los estados) en un reciente informe reclaman que este proceso acabe en el curso 2017-2018.
Existen muchas voces que pregonan la necesidad y urgencia de que la escuela se apropie de la tecnología digital y transforme de modo radical su práctica pedagógica. Desde hace varios años se experimentando con distintas propuestas de materiales educativos en formato digital: por una parte, están los denominados libros digitales educativos que responden a una visión estructurada del conocimiento, similar a los libros de texto en papel, pero incorporando la interactividad y la hipertextualidad, por otra están surgiendo un tipo de materiales educativos gamificados (también conocidos como serious games) que ofrecen experiencias abiertas y flexibles de aprendizaje apoyadas en las aportaciones de los videojuegos.
Por otra, están todos los variados recursos o herramientas que ofrece Internet, o la web 2.0, que permite que un docente pueda seleccionar aquellos objetos digitales (un video, un blog, un portalweb, una presentación multimedia, una actividad online, o cualquier otro producto) para que su alumnado desarrolle tareas de aprendizaje en torno a los mismos. Asimismo, la red o web 2.0 hacen posible que los estudiantes se conviertan en creadores o constructores de contenidos, y no sean meros receptores de información vehiculada a través de los libros. Herramientas digitales como editores de fotografías, de textos, de videos, de diapositivas, de mapas conceptuales, de creación de sitiosweb, de blogs, de wikis, redes sociales de intercambio de mensajes e información, entre otras muchas, están permitiendo que el alumnado pueda aprender a expresarse y comunicarse mediante múltiples lenguajes y formas simbólicas.
De este modo, la alfabetizaciónen la escuela de la era digital ya no puede reducirse a saber leer y escribir textos en lenguaje alfabético, sino que un sujeto culto del siglo XXI tiene que tener múltiples alfabetizaciones. Estas nuevas alfabetizaciones significa que en las escuelas debe enseñarse a saber encontrar en Internet información útil y adecuada en función de una serie de propósitos, a saber trabajar colaborativamente en entornos virtuales, a dominar las competencias para a comunicarse y expresarse en múltiples formatos y con las herramientas digitales.
La pregunta es inevitable: en este nuevo contexto donde los materiales didácticos tradicionales de papel empiezan a desaparecer, ¿tienen sentido y utilidad las bibliotecas escolares? Mi posición es que sí. La razón principal es que las escuelas serán seguramente a medio plazo uno de los pocos espacios sociales donde los niños encuentren libros en papel. Defiendo, que las TIC sean parte cotidiana del trabajo escolar, pero también que en la escuela deben convivir y estar presentes muchos materiales de distinta naturaleza (impresos, audiovisuales, sonoros, multimedia, realidad aumentada, manipulativos, etc.). La presencia y uso de distintas y variadas tecnologías proporcionará a los estudiantes experiencias de aprendizaje valiosos y ricos que les ayudará a desarrollar conocimientos de distinta naturaleza cognitiva y emocional. Las bibliotecas escolares no serán solo un recuerdo del esplendor pasado del libro, sino que debieran ser el contrapunto necesario para desarrollar experiencias culturales paralelas a las que se obtienen en el ciberespacio.

Este texto fue recientemente publicado en M. AREA: Mi biblioteca: La revista del mundo bibliotecarioISSN 1699-3411, Nº. 32, 2013 , pág. 13

30 abril, 2013

Webinar ¿Está fracasando la escuela como institución sociocultural?



De forma más específica, el webinar se plantear analizar y reflexionar sobre: ¿Qué nos dice la investigación educativa desarrollada al respecto tanto en el plano internacional como la generada en nuestro país? ¿Está fracasando el modelo de escuela moderna y pública del siglo XX, en este comienzo del siglo XXI? ¿Es una situación coyuntural, transitoria, o por el contrario, representa el síntoma de un agotamiento que exige un cambio de modelo de escolaridad? ¿Hemos de reinventar, de forma radical, la escuela como institución socioeducativa? ¿De qué forma y en qué dirección?

El desarrollo del webinar se realizará entre los días 1-20 de junio donde se publicarán ponencias y vídeos para debatir en foros, así como la celebración de dos videoconferencias. Los ponentes participantes en el webinar son:

Videoconferencia -6 de junio-
  • Juan Manuel Escuedero (Univ. Murcia)
  • Juan de Pablos (Univ. de Sevilla)
  • Ignacio Rivas (Univ. de Málaga)
  • Lourdes Montero (Univ. de Santiago de Compostela)
Videoconferencia -13 junio-
  • Juana Mª Sancho (Univ. Barcelona)
  • Juan B. Martínez (Univ. Granada)
  • Juan M. Alvarez (Univ. Complutense Madrid)
  • Ana García-Valcárcel (Univ. de Salamanca)
Este webinar, está abierto a la participación de expertos e investigadores universitarios tanto españoles como latinoamericanos. La inscripción en el mismo es gratuita, debiendo realizarse online entre el 2-27 de mayo. La gestión y administración del Webinar la realiza el grupo de investigación EDULLAB (Laboratorio de Educación y Nuevas Tecnologías) de la Universidad de La Laguna.


26 abril, 2008

Una videoconferencia sobre las tecnologías y la escuela del siglo XXI





Ayer impartí una videoconferencia o telecoferencia entre La Laguna (España) y la Universidad de Villarrica (Estado de Veracruz, México). Mi disertación tuvo por título Las tecnologías y la escuela del siglo XXI, y se desarrolló en el marco del I Congreso Internacional sobre Tecnología y Educación organizado por dicha universidad veracruzana y coordinado por el prof. Gerardo Rosas. Si lo desean pueden ver la presentación multimedia con un resumen de los contenidos que desarrollé -que, una vez más, coinciden con otras charlas o disertaciones que ya he impartido en estos últimos años.

Pero lo que quiero destacar en este post, es mi reflexión sobre lo que fue participar en dicho congreso mediante la videoconferencia, que es una modalidad de intervención sobre la que tengo poca experiencia. En ocasiones anteriores había utilizado esta tecnología, pero era una acción que me requería mucho esfuerzo y tiempo organizativo por los problemas tecnológicos implicados: solicitar el equipo técnico necesario, buscar el lugar adecuado de realización, pedir el favor de que estuviera acompañándome un técnico encargado que administrar los aparatos y el software, etc. En definitiva, era un "rollo" (como decimos acá). Por esta razón, cada vez, que algun colega de alguna universidad latinoamericana me pedía una teleconferencia confieso que sufría pensando en el esfuerzo de gestión que tenía que realizar dentro de mi universidad para organizarla.

Pero afortunadamente, los tiempos van cambiando. ¿Por qué digo esto? Porque ayer, mi experiencia fue altamente positiva y sorprendente por lo fácil que resultó montar la videoconferencia. En primer lugar la impartí desde mi casa con mi propio ordenador, sin ningún artilugio o máquina especial. Para ello utilizamos el programa de comunicaciones llamado SKYPE (supongo que muchos ya lo conoceis porque en estos últimos meses se ha difundido enormemente ya que permite las conversaciones telefónicas a través de computadoras de modo gratuito). Este software lo había utilizado para realizar reuniones entre varios colegas de distintas universidades mediante la modalidad de audioconferencia -es decir, varias personas conversábamos simultáneamente mediante la computadora- Los resultados siempre fueron positivos por lo que la he repetido en distintas ocasiones.

Lo que no había probado era la transmisión mediante vídeo y audio, y como acabo de comentar, desde un punto de vista técnico la experiencia fue satisfactoria. No falló ni el sonido ni la imagen. Es decir, esto significa que cualquier persona o grupo desde su casa, el trabajo, un colegio o cualquier otro lugar simplemente con una computadora normal, una pequeña cámara y conexión a Internet se pueden organización sesiones de trabajo mediante videoconferencia.

Reconozco que la dimensión más humana o comunicativa de la experiencia fue algo "rara". Es decir, no me sentí a gusto hablando durante casi una hora mirando hacia una cámara. Sobre todo me costó ponerme en situación, es decir, ser consciente y actuar imaginándome que tenía delante a doscientas o trescientas personas. Me sentía algo incómodo por no controlar el desarrollo de la presentación multimedia, por no ver de forma directa las reacciones del público, por no vivir in situ el ambiente. El error principal que cometí fue no controlar el tiempo de mi exposición. Tenía previsto platicar 30 minutos para dejar tiempo posterior para preguntas. Sin embargo, me excedí y lo interesante fue cuando desde el público plantearon cuestiones. Son detalles a correjir para el futuro.

Lo sorprendente (y diría que mágico) es que me encontraba a casi 12.000 kms. de distancia de mi auditorio, en mi casa, en mi silla habitual, en mi despacho. No tuve que sufrir las horas interminables de avión, de aduanas, de hoteles, de estress de los viajes. Y evidentemente a la organización les salió muy barata esta conferencia. En fin, supongo que repetiré este tipo de experiencia. Esto es el signo de los tiempos. Cada vez en mayor medida experimentamos situaciones comunicativas con otros humanos mediadas a través de máquinas (y tenemos que aprender a vivenciar este tipo de comunicación como un fenómeno también humano).

22 febrero, 2008

Un documental de hace cuarenta años sobre la escuela española: la Ley General de Educación (1970)

He encontrado este video propagandístico sobre la Ley General de Educación (LGE) promulgada en España en 1970 por el entonces ministro Villar Palasí. Creo que no tiene desperdicio tanto por tu texto oral como por las imáganes que muestra. Cuando se elaboró, hace ya casi cuarenta años, nuestro país estaba inmerso en plena dictadura franquista, y la LGE representó un cierto aire renovador de un sistema de enseñanza excesivamente condicionado por la moral católica y la ideología falangista. El memorismo, la disciplina de mano dura, el manual único, el autoritarismo del profesor, la doctrina religiosa, el exaltamiento del franquismo, ..., eran los elementos vertebradores y destacados de la enseñanza durante los años cuarenta, cincuenta y sesenta.



Quienes fuimos niños y adolescentes en aquellos años (la década de los 70), podemos ver que nuestra infancia trancurría en blanco y negro (bueno, ese es el recuerdo que nos evocan las imágenes de este vídeo), en pantalón corto, en pupitres y pizarras, con libros, muchos libros. No sé quienes fueron los autores de este documental, pero creo que tenían una visión "moderna" de lo que tenía que ser la educación. Si se fijan no salen curas ni monjas, ni banderas puestas cara al sol. Por el contrario aparecen tímidamente los ordenadores, los aparatos audiovisuales, niños y niñas jugando.
Si miran nuevamente este videoclip, pero le añaden, con imaginación, el color quizás las aulas que vemos no fueran tan distintas de las actuales.

Visto el paso del tiempo la LGE (la que instituyó las etapas educativas de la EGB y el BUP) ayudó a modernizar la escuela en nuestro país ¿Se animan a escribir un pequeño comentario a modo recuerdo de su experiencia escolar en aquellos años?

02 julio, 2007

Revista Galega de Educación: Número especial sobre TICs

En los días finales del mes de junio se publicó el número 38 de la Revista Galega de Educación con un número dedicado casi monográficamente al tema "Competencia dixital e ferramentas TIC" (Competencia digital y herramientas TIC). Esta revista está editada por la asociación de renovación pedagógica NOVA ESCOLA GALEGA y sus artículo están escritos en lengua gallega. Comenzó a publicarse hace ya veinte años en el año 1986. Es un referente necesario para conocer las experiencias, proyectos y colectivos docentes comprometidos con la incorporación de la lengua gallega a la enseñanza y por impulsar la mejora e innovación pedagógica en las escuelas de Galicia. Su director es Xesus Rodriguez a quien entrevistamos hace pocas semanas.

En esta ocasión se presentran distintos trabajos que tienen como nexo común el empleo de las TICs en las aulas como son:
"El libro de texto del futuro" (escrito por cierto por Jordi Adell a quien ya entrevistamos hace unos meses en este blog), "De la alfabetización a la competencia tecnológica" "Libros Interactivos Multimedia", "Clic y JClic, 14 años en la escuela", "Software en gallego", "Galinux-Slax: una iniciativa para la enseñanza en gallego", "El portal de contenidos de la Consellería de Educación e OU", "Las pizarras digitales interactivbas en los centros de enseñanza", etc. etc. También se ofrecen dos entrevistas. Una con Luis María Cifuentes en torno a la LOE y la materia de Educación para la Ciudadanía, y otra conmigo (el autor de este blog) en el que me preguntan en torno a los problemas educativos de la sociedad de la información, la competencia digital, las webquest y otras cuestiones sobre el uso pedagógico de las TICs.

¿Qué más os puedo contar? Solamente que os animeis y compreis la revista. Como podeis imaginaros tiene una distribución bastante limitada, y es algo complicado conseguirla. En el sitioweb de la revista tienen un listado de los puntos de venta de la misma. Si este verano pasas por Galicia y eres un profesor/a anímate y procura adquirir la revista. De este modo estarás apoyando las experiencias innovadoras con TIC realizadas en galego.

Feliz Verano a todas y todos.

01 junio, 2007

La fuerza de la tradición de la cultura impresa en las escuelas

Hace unas semanas, desde la revista AULA DE INNOVACIÓN EDUCATIVA, me pidieron escribir un artículo sobre los medios impresos y los digitales en el ámbito escolar para un número cuyo tema central son los "materiales curriculares" y que será publicado dentro de pocas semanas. Ayer envié dicho artículo titulado De la escuela de la cultura impresa a la escuela de la cultura digital. A continuación les muestro los primeros párrafos con los que inicio dicho artículo y en el que reflexiono porqué la institución escolar está íntimamente vinculada con los materiales impresos y porqué es resistente a la entrada de las nuevas tecnologías en las aulas.
La cultura impresa siempre ha sido la seña de identidad de la cultura escolar. Para los docentes, que somos adultos de mediana edad, el recuerdo de nuestra infancia y de nuestra experiencia escolar está vinculado a los libros y a las múltiples sensaciones que le acompañaban. El olor a imprenta del manual recién comprado de principio de curso, el colorido de las ilustraciones que se insertaban entre los textos escritos, la lectura tediosa y en silencio en clase en los días de lluvia, la repetición solitaria, a modo de mantra, de palabras, frases, fórmulas o fechas intentando memorizarlas para un examen, el copiado de ejercicios que escribíamos sobre un cuaderno intentando que fuera con buena letra y sin notorias manchas de tinta, ... son parte de la memoria de nuestra experiencia de la infancia y adolescencia. El tiempo escolar para nosotros fue el tiempo de los libros de texto, de las fichas de ejercicios, de las libretas y cuadernos, de los mapas, de los cómics, de los diccionarios, las enciclopedias y otros materiales en papel.

La época del material impreso como único o casi exclusivo material escolar ha terminado, o al menos, su cuenta atrás ya ha comenzado. Los signos o evidencias del fin de este monopolio son muy visibles en los ámbitos del hogar, del ocio o del tiempo libre de los escolares. El alumnado de Educación Primaria o ESO siente más como propio y próximo una máquina electrónica de juegos que una novela, pasa más tiempo ante una pantalla -sea de televisión o de ordenador- que ante la páginas impresas de un libro.

Por otra parte, llevamos casi dos décadas de programas y proyectos institucionales impulsados desde las distintas administraciones tanto del MEC como de las Consejerías de Educación Autonómicas en la que se ha avanzado notablemente en incrementar el número de máquinas, recursos tecnológicos y conexión a Internet en los centros educativos y en proporcionar al profesorado numerosos y variados cursos formativos en el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Asimismo, existe una conciencia clara en todos los agentes educativos (profesorado, expertos, familias, administradores) de la necesidad de adaptar el conocimiento escolar a las características de la sociedad de la información y a utilizar pedagógicamente las TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación) en el sistema educativo al igual que ocurre en el resto de sectores sociales. Otro dato relevante es que la última reforma del curriculum escolar español, consecuencia de la LOE (Ley Orgánica de la Educación) ha incorporado a la Educación Primaria y Secundaria Obligatoria una competencia básica y transversal denominada Tratamiento de la información y competencia digital.
Todos estos fenómenos a los que nos referimos indican que algo está empezando a cambiar en la escuela, y que esa imagen decimonónica y tradicional del aula basada en la pizarra, el pupitre y el texto escolar ha comenzado a ser cuestionada. Sin embargo, otros muchos datos derivados de estudios e informes realizados sobre nuestro sistema escolar evidencian que la entrada de los ordenadores en las escuelas es un proceso que se desarrolla más lentamente que en el resto de la sociedad y su uso didáctico o normalización pedagógica en las aulas no está suficientemente generalizado. Hay ordenadores en los centros, pero su utilización cotidiana en las prácticas de enseñanza aún es notoriamente insuficiente.

Tradicionalmente, la institución escolar siempre ha sido resistente, por no decir, que refractaria con la incorporación de tecnologías que no fueran impresas. Pasó hace años con los audiovisuales y hoy en día sucede algo parecido con los ordenadores. ¿Por qué esta resistencia de la escuela a las nuevas tecnologías, cuando sabe que es inevitable la necesidad de las mismas? ¿Por qué en la mayor parte de las aulas del sistema escolar de nuestro país se enseña con materiales impresos, siendo esporádico y puntual el empleo de los medios digitales?. La respuesta evidentemente es compleja, pero considero que hunde sus raíces en la historia del propio sistema escolar.

El monopolio del papel impreso en los procesos de enseñanza comenzó hace casi doscientos años con el nacimiento de la escuela como institución reglada social y gubernamentalmente. Fue, pues, con la institucionalización de la enseñanza en masa abordada por los estados modernos europeos, el momento en el que surgió la necesidad de disponer de un conjunto de medios y materiales que permitieran poner en práctica dos funciones pedagógicas básicas: facilitar, por una parte, el desarrollo de las actividades didácticas en el aula, y por otra, sistematizar y transmitir el conocimiento al alumnado. La enseñanza a gran escala necesitó de recursos pedagógicos que permitieran por una parte, controlar las actividades de aprendizaje de un grupo más o menos numeroso de alumnos con un único docente, y por otra, establecer con claridad qué es lo que había que aprender. Por ello el material didáctico impreso, y específicamente el texto o manual escolar, se convirtió en el eje vertebrador de gran parte de las acciones de enseñanza y aprendizaje en cualquiera de los niveles de enseñanza.

Por otra parte es necesario recordar que el libro impreso a lo largo de los siglos XIX y XX ha representado el canon de referencia cultural por lo que la institución escolar, desde que se creó, siempre ha pretendido transmitir a las generaciones jóvenes lo que pudiera denominarse como “cultura canónica” o legitimada oficialmente. Es decir, la función del material curircular fue presentar a los estudiantes la cultura seleccionada, filtrada a través de un código culto como es el discurso textual. Acceder al conocimiento que estaba en los textos impresos era un requisito o competencia clave y fundamental para seguir aprendiendo y promocionándose dentro del sistema educativo. Por ello el libro de texto para la escuela, a lo largo de estos dos últimos siglos ha representado:
· el referente simbólico de la cultura canónica y legitimada socialmente
· el objeto sobre el que construir y justificar la necesidad de la alfabetización en la escuela
· el depósito o continente del saber y del conocimiento que debía ser aprendido
· el estructurador y organizador de la actividad educativa en el aula

En definitiva, el aprendizaje escolar ha sido fundamentalmente un proceso de inmersión y dominio de los códigos y formas culturales vehiculadas a través de papel impreso, y particularmente con el dominio de los sistemas de símbolos de la lectoescritura. Esta seña de identidad cultural decimonónica ha acompañado a la institución escolar hasta el presente e inevitablemente condiciona, constriñe y dificulta el necesario proceso de reformulación de un nuevo modelo educativo adaptado a las características socioculturales del siglo XXI.

07 abril, 2007

La escuela del siglo XXI: la tecnologías digitales, la crisis del modelo expositivo de enseñanza y el nuevo papel de los docentes


Los numerosos cambios económicos, tecnológicos y políticos ocurridos a lo largo del último cuarto del siglo XX han alterado significativamente el panorama de los modos, procesos y relaciones de producción tanto en cada país nacional como en las estructuras económicas mundiales. La globalización económica, la mundialización y estandarización de los productos y hábitos de consumo cultural (a través de industrias como el cine, la música, la ropa, el deporte o la alimentación), los importantes cambios antropológicos en el seno de las familias provocados por la igualdad de derechos de la mujer y por el control de la natalidad, la revolución científico-tecnológica, la modificación de los puestos de trabajo, de las relaciones laborales y de las estructuras organizativas de las empresas, la circulación permanente de información a través de múltiples canales y medios de comunicación, etc. por otra está provocando una alteración sustantiva de nuestra vida cotidiana y de la naturaleza de nuestra sociedad llegándose a señalar que hemos entrado en un periodo novedoso de nuestra civilización que algunos autores denominan “sociedad de la información” o “sociedad red” (M. Castells, 1997).

Es evidente, y nadie actualmente pone reparos a que las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) entren en las escuelas y se conviertan en parte del paisaje cotidiano de la vida escolar. Atrás han quedado los miedos y recelos de muchos docentes que bajo los argumentos de que la tecnología fomentaba el individualismo, la distracción o la incomunicación del alumnado, proclamaban su rechazo a que los ordenadores estuvieran presentes en las aulas. Hoy en día, todos los agentes educativos (las autoridades educativas, las familias, los profesores, los equipos técnicos, …) reclaman y defienden la necesidad de que las computadoras se integren y utilicen en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

En este sentido, en estos últimos años, prácticamente todas las comunidades autónomas, unas con mayor o menor grado de celeridad y de inversiones, han emprendido proyectos y planes destinados a dotar de la infraestructura de telecomunicaciones, de recursos informáticos y de oferta de cursos de formación sobre nuevas tecnologías a los centros escolares[1]. En este ecuador de la primera década del siglo XXI la tasa de disponibilidad de ordenadores en los centros de secundaria[2] (aunque en educación primaria e infantil es menor) comienza a ser bastante aceptabley nos aproxima a la media de los países europeos[3] a pesar de que todavía estamos distantes de los países del norte de Europa.

En consecuencia, el problema actual del sistema escolar español con relación a las TIC ya no es la carencia de máquinas o la ausencia de conexión a la red Internet –aunque siempre será necesario seguir invirtiendo para actualizar los equipos cara a mejorar la calidad de los recursos informáticos y de las telecomunicaciones-. El problema, ahora está en cómo innovar los métodos de enseñanza y mejorar la calidad de los procesos de aprendizaje del alumnado apoyándose para ello en el uso de las TICs. Algunas ideas a tener en cuenta en los procesos de utilización pedagógica de estas tecnologías serían los siguientes:

a) Las TICs no tienen efectos mágicos sobre la enseñanza y el aprendizaje. Con ello quiero indicar que no puede creerse de forma ingenua que por el mero hecho de que un docente utilice la tecnología con sus alumnos éstos aprenderán de forma más motivada, con mayor entusiasmo y que su rendimiento aumentará de forma notable. Esta creencia falsa se ha instalado en sectores del profesorado influenciados por una visión idealista y simple sobre los beneficios de las tecnologías digitales difundida desde la publicidad, de empresas de telecomunicaciones, desde los medios de comunicación y desde más de un experto en informática educativa.

Educar, formar o enseñar a un grupo de niños, de adolescentes o de jóvenes es, en estos momentos, una tarea altamente compleja, sometida a múltiples tensiones y no se puede reducir a esquemas simplista de causa-efecto. Por ello, cualquier docente que haya experimentado con ordenadores en su aula sabe que lo relevante no es la tecnología, sino el método de enseñanza bajo el cual emplea e integra pedagógicamente dicha tecnología.

Si un docente desarrolla un método de enseñanza tradicional basado en el libro de texto, en la transmisión expositiva de contenidos, en la repetición y realización de ejercicios por parte del alumnado, en la evaluación a través de un examen memorístico, … lo más probable es que si decide utilizar computadoras en su clase tienda a reproducir dicho modelo: es decir, la pantalla del ordenador se llenará de ejercicios y actividades similares a las de los libros de texto y los alumnos seguramente realizarán la misma tarea que antes hacían con papel y lápiz; y si desarrollaba lecciones magistrales continuará haciéndolo sustituyendo probablemente sus esquemas escritos en una pizarra por presentaciones multimedia. El método sigue siendo el mismo, aunque haya cambiado la tecnología y recursos.

El problema es que ese método tradicional de enseñanza encaja poco con las potencialidades de los ordenadores y de las redes digitales y descubrirá que intentar enseñar a sus alumnos empleando dichas tecnologías le generará más trastornos y dificultades que beneficios ya que la organización se la clase se verá alterada porque el ritmo de realización de las tareas no será homogéneo entre todos los alumnos, encontrará que el alumnado fácilmente visitará sitiosweb poco académicos (ocio, juegos, deportes, música, …) o que no tienen vinculación con la asignatura estudiada en ese momento, que será muy difícil mantener el silencio, o que tendrá que estar atendiendo simultáneamente a las múltiples demandas que a la vez le plantearán los alumnos (debido a que no saben usar el software, a que el ordenador o el programa se bloquea, …).

b) Cuando los ordenadores entran en las aulas el reto y el desafío a corto y medio plazo es cambiar el modelo educativo que se pone en práctica y ello representa un nuevo modelo de profesionalidad docente. Tradicionalmente la enseñanza se ha entendido como un proceso de transmisión de información del profesor hacia el alumno. En este modelo el docente es poseedor del conocimiento y los alumnos son sus receptores. En consecuencia, la actividad formativa consistía esencialmente en que el profesor bien de modo magistral, bien apoyado en determinados materiales impresos como son los textos escolares, exponía a los alumnos el conocimiento, y éstos lo tenían que memorizar y reproducir posteriormente en un examen. Las implicaciones de este modelo metodológico han sido ya analizadas abundantemente en la literatura pedagógica y no reiteraré sus críticas.

Lo destacable es que hoy en día, en un contexto cultural saturado de información a la que el alumnado tiene acceso, el modelo expositivo de enseñanza no tiene mucho sentido. Hoy en día sabemos que lo relevante no es que el individuo retenga en su memoria toda la información que recibe desde múltiples instancias, sino el proceso que le permite construir el conocimiento en interacción con su contexto sociocultural[4]. Es decir, más que recibir y almacenar información el reto educativo es que los sujetos aprendan a buscar, seleccionar y analizar aquella información en distintas fuentes de consulta. De este modo lo relevante del aprendizaje no es el desarrollo de la capacidad memorística sino de los procesos de análisis y reflexión. Esto requiere saber hacer un uso inteligente de los múltiples recursos y medios de diversa naturaleza (de tipo impreso, audiovisual, informático). En definitiva el educando no debe desarrollar un aprendizaje mecánico en el que adquiera los conocimientos de forma receptiva, sino que debe ser un sujeto activo y protagonista de su propio proceso de aprendizaje.

c) Un profesor, hoy en día, más que un transmisor de conocimientos debe caracterizarse por tutorizar y guiar el proceso de aprendizaje del alumno, es decir, debe ser un mediador de la cultura. Se ocuparía de planificar un proceso educativo abierto, flexible, con fuentes actuales, variadas, claras, motivadoras, … utilizando una metodología interactiva y cooperativa de trabajo.

Desde un punto de vista psicodidáctico, una de las innovaciones más profundas que provoca la incorporación de las redes de ordenadores a la metodología de enseñanza es que el modelo tradicional de transmisión y recepción de la información a través de lecciones expositivas deja de tener sentido y utilidad. Todo el conocimiento o saber que un docente necesita comunicar a su alumnado puede ser “colgado” en la red de modo que lo tengan disponible cuando lo deseen. Pero lo más relevante, es que puede utilizarse Internet como una gigantesca biblioteca universal en la que el aula o el hogar se convierten en puntos de acceso abiertos a todo el entramado mundial de ordenadores interconectados en el World Wide Web.

d) Actualmente, el problema pedagógico no es la mera transmisión del “saber”, sino enseñar al alumnado a hacer frente de modo racional a la ingente y sobrecogedora cantidad de información disponible en una determinada disciplina científica. La formulación de problemas relevantes, la planificación de estrategias de búsqueda de datos, el análisis y valoración de las informaciones encontradas, la reconstrucción personal del conocimiento deben ser las actividades de aprendizaje habituales en el proceso de enseñanza, en detrimento, de la mera recepción del conocimiento a través de apuntes de clase. Por lo que el profesor debe dejar de ser un “transmisor” de información para convertirse en un tutor que guía y supervisa el proceso de aprendizaje del alumnado (Adell y Salas, 1999; Marcelo, 2002a).

Hemos de ser conscientes que este proceso de transformación de la estructura y naturaleza del sistema escolar, y en consecuencia, del modelo educativo que debe desarrollarse y de la función docente no es fácil de poner en práctica. Las instituciones educativas se caracterizan por la lenta introducción de los cambios dentro de sus estructuras. En el contexto de las sociedades de la información esta peculiaridad constituye una auténtica inadaptación a las necesidades formativas y a las exigencias organizacionales, debido a un entorno en continuo movimiento y transformación. La red escolar, en grandes líneas, todavía no disponen de la tecnología necesaria y se sigue desarrollando, en muchas aulas y centros un modelo de transmisión cultural tradicional, propia de la escuela decimonónica[5]. Como señala el experto ingles Hardgraves (1996):
“muchas escuelas y profesores actuales están orientados aún de acuerdo con la época de la industria mecánica pesada, en la que el maestro, aislado, procesa lotes de niños, agrupados por aulas o niveles, en grupos constituidos según la edad de los alumnos. Mientras la sociedad cambia a una era postindustrial, postmoderna, nuestras escuelas y nuestro profesorado permanecen apegados a enormes edificios de burocracia y modernidad, a jerarquías rígidas, aulas aisladas, departamentos separados y estructuras de carrera anticuadas. (p. 20)

Notas:

[1] Vease el artículo de J. Barquin (2004) sobre la implantación de las TIC en Andalucía en la siguiente dirección http://www.rieoei.org/rie36a08.htm
[2] Por ejemplo, según La Gaceta, febrero de 2006 ,(http://www.edu.juntaex.es/gaceta/GacetaWeb_99febrero/paginas/opinion2.html) en Extremadura la tasa en Secundaria es de 1,5 ordenadores por cada 2 estudiantes, y 1 por cada cinco en Primaria. En Andalucía para 2006-07 se estima alcanzar la ratio de 1 ordenador por cada 4,7 alumnos según información publicada por la Junta de Andalucía (http://www.andaluciajunta.es/aj-not-.html?idNot=93296&idCanal=214347)
[3] La mejora cuantitativa de esta ratio está evolucionado de forma muy positiva en estos últimos años ya que el informe de la OCDE de 2003 nos situaba muy por debajo de la media de dichos países
[4] Claramente esta tesis está derivada de la psicología constructivista y sociocultural.
[5] Esta escuela, como ya hemos indicado, es la que responde a una organización del conocimiento y del proceso de enseñanza propio de los sistemas educativos que se generaron a finales del siglo XIX con el desarrollo de las sociedades industriales.