
Piensen en ello. Hace quinientos años apenas existían libros impresos. La inmensa mayoría de los libros estaban escritos a mano. Eran los copistas de los monasterios principalmente quienes se encargaban de la tarea de escribir y reproducir una obra. En consecuencia, al ser una tarea manual que exigía mucho tiempo -copiar un solo libro podía durar uno o dos años- no existían muchos ejemplares de la misma obra. En consecuencia, era muy difícil acceder físicamente al texto para leerlo. Cada libro tenía por ello una tirada de muy pocos ejemplares.
El invento de la imprenta revolucionó el procedimiento de reproducción de los libros. Ya no era una tarea manual humana, sino mecánica (ya que las copias las hacía una máquina) y en consecuencia se podía, en menor tiempo, editar muchos ejemplares. Ello provocó el aumento de la difusión a gran escala del mismo libro. Asimismo, permitió su lectura en espacios privados: en el hogar. El libro de ser un privilegio del clero ilustrado y de la nobleza para ser accesible a mucho más público.
En este contexto, nació la obra de Amadis de Gaula. Un libro de ficción en el que se narra las aventuras de un caballero andante. Su éxito fue inmediato y duró casi un siglo. Sin el invento de la imprenta no hubiera tenido la difusión necesaria para alcanzar el impacto popular que tuvo entonces. Esta obra, junto con otras que fueron publicándose en formato impreso en los siglos posteriores, (recuérdese que un siglo después Cervantes publica el Quijote como reacción al éxito popular de los libros de caballerías) configuraron lo que hoy conocemos como la cultura impresa: acceso a la información contenida en un objeto impreso mediante la lectura individual en un espacio privado. Téngase en cuenta que, anteriormene a la imprenta, la lectura de los textos escritos en numerosas ocasiones era pública ya que muchos no sabían leer y simplemente escuchaban lo allí narrado. La imprenta, en este sentido, no sólo modificó la capacidad de copiado y reproducción de la obra, sino también la forma de acceso y uso de la misma.
Esto, lógicamente, me lleva a pensar en cómo nuestras actuales "nuevas tecnologías" digitales (Internet, iPod, MP3, ebooks, telefonía celular, tv. digital, DVD, cámaras fotograficas y de video digitales, etc.) están alterando sustantivamente nuestra forma de consumo y acceso a la cultura casi sin darnos cuenta. Los cambios son revolucionarios y seguramente dentro de otros quinientos años alguién nos recordará como los pioneros de la digitalización de la información.
Para conmemorar la celebración de estos 500 años de la impresión de Amadis de Gaula, la Biblioteca Nacional de España ha creado un sitioweb de conmemoración con información hipertextual de la obra y con una guía para los estudiantes y otra guía didáctica para el profesorado. Estos recursos son útiles para utilizarlos en el contexto del aula cara a mostrar qué fueron los libros de caballería. También puede accederse a una versión digitalizada de estas primeras versiones impresas del siglo XVI.