08 diciembre, 2008

¿Los datos digitales son eternos?


Hoy la noticia a la que me refiero fue publicada hace unos pocos días en el periódico EL PÚBLICO (de España). En el mismo apareció un pequeño reportaje titulado Los datos digitales no son eternos donde se plantea que, dentro de unos años, la cantidad ingente de información digitalizada (en texto, fotos, audio o video) que actualmente estamos generando, probablemente no sea accesible en un futuro a medio y largo plazo. La razón de ello será que dentro de treinta, cincuenta o cien años no existirán ni los actuales soportes físicos de hardware que almacenan nuestros archivos -por ejemplo, los lectores de CDROM o DVD serán cosa de los museos- ni los mismos formatos de codificación. En consecuencia, muchos de los datos digitales actuales serán inaccesibles.

Como se afirma en el artículo: Dentro de 50 ó 100 años, las fotos familiares impresas habrán amarilleado y los libros en papel estarán ajados, pero podrán verse y leerse. Sin embargo, sus versiones digitales, probablemente, se hayan perdido para siempre. Al menos ese es el temor de algunos informáticos y archivistas que avisan de que, de no tomarse medidas, buena parte de la cultura actual no estará disponible para las generaciones futuras.

Una de las ideas destacables de dicho trabajo es que si se sigue produciendo información digitalizada en formatos de codificación cerrados -como es el caso del llamado software privativo tipo Microsoft- en el futuro, si no existen programas adecuados, esta información se perderá para siempre. Por ello, es deseable la utilización de software de código abierto.

El ejemplo más próximo a nuestra experiencia cotidiana -al menos para mi- es que ya no puedo oir la música de mis antiguos discos LPs de vinilo o grabada en los cassettes. Tampoco puedo ver las videocintas que grabé hace muchos años en Super 8, y en cintas VHS porque ya no dispongo del hardware adecuado. Aquellos ficheros que fueron guardados hace veinte años en discos flexibles de 5 1/4, o en los discos de 3 1/2 ya no son utilizables con las actuales computadoras.

Piensen en ello. Aunque un libro sea un objeto material formado por átomos que con el tiempo se descomponen el acceso a su contenido es perdurable durante mucho tiempo. Sin embargo, la información codificada digitalmente, aunque no sufra el deterioro físico, su accesibilidad se ve fácilmente vulnerada si no se posee el hardware y software adecuado.