11 mayo, 2007

Hoy entrevistamos a........... SUSANA MORALES


Hoy presento una entrevista contestada desde "la otra orilla" del Atlántico, en este caso, desde Argentina. Creo fundamental que en este blog no sólo tengan voz los docentes o expertos españoles, sino también cualquier profesional del mundo educativo de la comunidad latinoamericana. Mi intención es continuar conversando con otros educadores de distintos países hispanoamericanos y, de este modo, acercar e intercambiar la experiencia y puntos de vista de ambas orillas atlánticas.


La entrevistada, en esta ocasión, es SUSANA MORALES, profesora de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) desde hace 15 años. Ella obtuvo la Licenciatura en Comunicación Social en dicha universidad. En 2004 se doctoró en la Universidad de La Laguna, con el título de Doctora en Ciencias de la Información. Allí tuve la oportunidad de conocerla personalmente y de leer su tesis doctoral. La misma fue un análisis de la situación de una provincia argentina en relación con la incorporación y uso de medios informáticos en la educación. Desde hace diez años Susana conjuga su experiencia docente con la reflexión sobre cómo la educación puede contribuir a la superación de los nuevos rostros de la desigualdad social: el acceso, la apropiación y uso de TICS. Finalmente me resta indicar que Susana es coordinadora general de la próxima VI Bienal Iberoamericana de Comunación que se celebrará en septiembre de 2007.

¿Cómo se está viviendo en Argentina la llamada revolución Internet?
En Argentina, la llamada revolución de Internet se comienza a vislumbrar de la mano de los actores que condujeron los destinos del país durante la década de los ’90. En el marco de la política de privatización de empresas del Estado, se produce también una apertura de la economía a nuevas áreas de mercado (las telecomunicaciones e Internet es una de ellas), nuevos inversores (fundamentalmente extranjeros) nuevas empresas, nuevos consumidores, tipos de consumidores y modos de consumo. En el campo cultural/comunicacional/educativo opera efectivamente una cierta revolución. Con eje en Internet y las aplicaciones a las que la convergencia tecnológica da lugar, en nuestro país esta revolución en sus primeros años parecía alcanzar a todos, pero en la primera década del nuevo siglo comienza a mostrar su verdadera característica sin posibilidad de ocultamiento: las Tics suponen una presencia que, tal como han advertido muchos desde la academia, desde la economía y desde la política, ha contribuido a profundizar la brecha digital entre países, pero fundamentalmente, entre sectores sociales dentro de los países.

¿Cuál es el grado de uso de las TICs por parte de los adolescentes y jóvenes de tu país?
El grado de uso, teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, es alto entre los adolescentes y jóvenes si lo comparamos con los miembros de generaciones anteriores, pero al mismo tiempo diferencial. De manera general se puede afirmar que por una cuestión generacional, este grupo etáreo es quien mayores competencias ha desarrollado en torno al uso de Tics. Sin embargo, y vuelvo a repetir, teniendo en cuenta las condiciones de acceso, el entorno tecnológico del que son parte los jóvenes, las competencias tecnológicas y comunicativas en general que poseen, las representaciones en torno al valor de las Tics en el propio horizonte socio-laboral próximo, podemos decir que existen entre los jóvenes un grado de lo que yo denomino apropiación diferencial. Aquellos adolescentes de sectores sociales con ingresos económicos altos no sólo poseen todo un arsenal tecnológico en sus hogares y acceso de banda ancha a Internet sino que principalmente (y en parte gracias a ello), han acumulado un capital cultural en torno al uso de las TICs que les permite operar con estos dispositivos con absoluta seguridad y la suficiente creatividad como para sacarles el máximo provecho, no sólo para sus actividades cotidianas sino también escolares y eventualmente laborales, produciendo prácticas que se fundamentan en una clara representación acerca de lo que las Tics significan en la sociedad actual. Para estos adolescentes las tecnologías son propias literalmente, ya que las poseen y las usan con una sorprendente experticia, pero aún más: se han apropiado de ellas, en el sentido que les han conferido una impronta personal, adaptadas y potencialmente adaptables a sus propias necesidades. Por el contrario, para los jóvenes que forman parte de sectores sociales con ingresos bajos (insuficientes para una calidad de vida digna), las Tics no forman parte de su entorno tecnológico, no poseen competencias tecnológicas exigidas para un uso relativamente experto, el acceso a ellas y a Internet es muy limitado y el abanico de posibilidades de su aprovechamiento es restringido. Las Tics no les pertenecen y ellos no pertenecen al mundo de las Tics. Por lo tanto, no han podido aún apropiarse de ellas.

¿Cuál es tu valoración del programa gubernamental EDUC.AR? ¿Está sirviendo como instrumento para difundir y facilitar el uso de las TICsen las escuelas argentinas?
La propuesta del portal Educ.ar es una iniciativa reciente del gobierno que, luego de ciertas discontinuidades, surge ante la constatación de que no era suficiente con dotar de máquinas a las escuelas, sino también responder las preguntas que cotidianamente se hacían (y se hacen) los docentes acerca de qué podemos hacer con ellas y cómo lo podemos hacer, con quiénes lo podemos hacer…por lo tanto ofrecer contenidos, articulación de experiencias, alentar la producción de los profesores y los alumnos. No me queda ninguna duda que está sirviendo, tal vez no con las expectativas de sus diseñadores, pero no nos olvidemos que es una iniciativa reciente (en 2003 fue relanzado el portal), y que además constituye una herramienta más, entre otras. Por otro lado, en nuestros países ocurre que muchas veces se implementan iniciativas que van desfasadas: en los ’90 dotación de equipamiento, en el 2000 apoyo al docente (a través de este portal, por ejemplo) cuando ya las máquinas están obsoletas y nadie las puede usar (por no decir que hemos tenido noticias por parte de los propios docentes de que en algunas provincias se compró equipamiento de última generación, pero no se pueden usar porque el día que el político vino a inaugurar la sala de informática, junto con la foto se llevó el servidor).

No hay duda que la provisión de equipamiento y la formación permanente del profesorado son deudas aún pendientes. Pero además hace falta que un conjunto de factores converjan (de manera medianamente simultánea) para que en las escuelas se desencadene un movimiento real, continuo y natural de uso y apropiación de Tics por parte de docentes y estudiantes. Se trata de lo que en algún momento denominamos Gestión Integral de Proyectos de Informática Educativa pero que hoy podríamos renombrar como Gestión Integral de Proyectos Educativos con TICs. Explico esta diferencia: no se trata de que existe una informática que sería general y una que sería educativa. Tampoco se trata sólo de la informática, ya que asistimos al desarrollo de las tecnologías que la convergencia de las telecomunicaciones, la informática y los medios de comunicación da lugar. Se trata de proyectos educativos que incorporan las Tics. Se trata en definitiva del lugar de la escuela y el lugar del docente. Se trata del objetivo de aprender. La Gestión Integral de Proyectos de Educativos con TICs incluye, por ejemplo, aspectos tales como la adquisición, el mantenimiento y actualización de equipos, la provisión y administración de insumos.

Lo que sucede en general es que el Estado Nacional (o Provincial en algunos casos) provee equipos (siempre escasos) que no se actualizan y no se mantienen en el caso de que sufran algún desperfecto. Como estos equipos son adquiridos a través de licitaciones públicas, los sistemas de garantía tornan muy burocrática la reparación. Cuando ya no están en garantía, el escaso presupuesto que poseen las escuelas para la atención de todas sus demandas de funcionamiento, hace que la reparación de los equipos no sea una de sus prioridades. Como conclusión, los equipos son escasos, o son obsoletos, o pocos de ellos funcionan, o no están conectados en red ni a Internet, o todo junto. Otros equipos como impresoras son más escasas aún, y todavía más el papel y la tinta de repuesto. Sumado a ello es que no existe en las escuelas la figura de un personal técnico encargado de los gabinetes que esté en condiciones de hacer diagnóstico de necesidades en el área y otorgar un mínimo de operatividad y organización al uso de los mismos. Además, un tipo de Gestión como la aludida supone la previsión de disponibilidad, producción y evaluación de software y materiales multimediales para el uso educativo por parte de los profesores, que sea efectivamente apoyado en su tarea por personal docente específico del área. En general, el profesor de informática sólo está para dictar las clases de su materia, que en la mayor parte de los casos tiene como contenido la enseñanza de aplicaciones de productividad (procesadores de texto, planillas de cálculo). Por iniciativa propia, algunos docentes buscan y consiguen material multimedia y software con el que de manera aislada trabajan con sus alumnos. Y unos pocos producen sus propios materiales.

Has analizado las políticas educativas sobre TICs en Latinoamérica¿cómo valorarías la situación actual en su conjunto, es decir, suspuntos fuertes y débiles? ¿qué países son los que más están apostandopor incorporar las computadoras a las escuelas?
En general, creo que todos los países están haciendo esfuerzos desde hace unos 15 años. Hay países pioneros, como Chile, donde la incorporación ha sido más planificada, gradual y centralizada, que contó con el asesoramiento y apoyo de las universidades. Por el contrario, países como Brasil (Pro Info, Programa Nacional de Informática en la Educación, 1997), por las características de su propia organización estatal, esta implementación fue más descentralizada y autogestionaria desde los diferentes estados federales (se incluyen quienes los solicitan y presentan sus proyectos) y con un fuerte acento en la formación del profesorado. México, por su parte, ha implementado un programa (Red Escolar, 1996) que reconoce otros antecedentes de uso de medios en la escuela, como el de la Red Satelital de Televisión Educativa (Edusat), y específicamente de la computadora como el Coeeba (Computación Electrónica en la Educación Básica), con un apoyo importante en el diseño, seguimiento y evaluación del proyecto del ILCE (Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa. En casi todos los casos, las propuestas se implementaron en la década de los ’90, vinculadas a reformas parciales o integrales de los sistemas educativos, y se financiaron con fondos de los propios estados y de organismos de crédito internacional, tales como Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo, lo cual condicionó en algunos aspectos las modalidades que deben asumir los programas. Es el caso de Argentina, con el Prodymes (Proyecto de Descentralización y Mejoramiento de la Educación Secundaria).
Pero si bien las evaluaciones de estos programas ponen el acento en la formación del profesorado como una de las dificultades, (y más allá de un análisis más político-estructural) mi percepción, por lo menos de lo que ocurre en Argentina, es que se trata de la dimensión institucional la que no consigue articular la visión de las políticas y los recursos disponibles con las necesidades y posibilidades de la escuela, en función de un para qué y un cómo incorporar las computadoras. Y aquí hacemos referencia a la importancia del rol de la conducción escolar.

Supongo que eres defensora de que las computadoras entren en lasaulas, pero ¿para qué fines educativos y comunicacionales? ¿bajo quémodelo pedagógico?
Si, soy defensora de la idea de que las computadoras y las Tics en general entren a las escuelas, porque favorece la integración de niños y jóvenes a la sociedad (que en definitiva es el objetivo último de la educación) desde lo cultural, al permitir a los niños posicionarse de manera inclusiva -subjetiva y objetivamente- en el entorno mediático en que nos encontramos; desde lo específicamente social, al acrecentar sus competencias comunicativas, mediante el reconocimiento de diferentes tipos de textos y la producción de discursos propios que le posibiliten interactuar con diferentes interlocutores, formular adecuadamente sus demandas y configurar modos adecuados de defender sus derechos como futuros ciudadanos. Desde lo afectivo e interaccional, al posibilitarles el reconocimiento de personas con diferentes culturas, valores y subjetividades y desde lo cognitivo, ya que les facilitan el acceso a diferentes fuentes de información, por lo tanto a la posibilidad de adquirir criterios para comparar la calidad y veracidad de la información que se le ofrece en grandes cantidades. Por último, el desarrollo de habilidades psicomotrices de diversa índole. Respecto al modelo pedagógico, un modelo que haga hincapié en el docente, como orientador del proceso. Esperando que no se malinterpreten mis palabras, estoy convencida que la asimetría en las relaciones alumno-profesor es la base de la relación pedagógica, la confianza en la “sapiencia” del docente genera en el alumno la seguridad respecto de lo que a su lado puede aprender. Esta relación, que a veces con la presencia de las Tics se ha visto vulnerada (“el alumno sabe más que el profesor” –del manejo de las Tics sin duda- “en Internet el alumno puede encontrar mucho más de lo que le enseña el profesor”), a mi juicio debe ser restituída, sin caer por cierto en modelos tradicionales autoritarios y enciclopédicos.

¿Y el profesorado argentino? ¿Está en condiciones para asumir ydesarrollar prácticas educativas con las TICs? ¿Qué haría falta?
Al docente de todas las latitudes se le exige hoy capacitación constante, creatividad en sus prácticas, innovación en sus propuestas, es decir una serie de atributos que harían de él el educador ideal que la sociedad necesita, atributos que deberá alcanzar como fruto de un esfuerzo individual sostenido y consciente. Como contrapartida a este nivel de exigencia, al menos lo que ocurre en nuestro país, los incentivos a la formación permanente son casi inexistentes (salvo el hecho que cada vez son más la cantidad de cursos que hay que hacer para poder acceder a un cargo docente, en el marco de una competencia a veces desquiciada con otros colegas), y la remuneración por su tarea, casi inmoral. Y no es una apreciación subjetiva: en el portal Educ.ar, se puede leer, a propósito del financiamiento de la Red Telar (Todos en la Red) que “La Red está financiada y auspiciada por la Fundación Evolución. Se sostiene con el trabajo voluntario de docentes de distintas provincias que, comprometidos con la labor de las escuelas y el desarrollo equitativo de las nuevas tecnologías educativas, donan parte de su tiempo para destinarlo al acompañamiento de los alumnos y docentes participantes.”
(http://www.fevolucion.org/proyecto_telar.asp) (las cursivas son nuestras)

¿Qué haría falta entonces para que el docente argentino (de manera masiva, porque con justicia hay que decir que a pesar de todo, mucho de lo que se hace es gracias a este esfuerzo individual y desinteresado) asuma y desarrolle prácticas educativas innovadoras integrando las Tics?. En primer lugar, ser respetado en su condición de trabajador, con remuneración y condiciones laborales dignas. No es una novedad que en Argentina esto no existe aún, y todavía peor, hace cerca de un mes un profesor de una provincia del sur del país, Carlos Fuente Alba, fue asesinado por las fuerzas policiales represoras de una manifestación de docentes por mejoras salariales. En segundo lugar, recibir formación y capacitación gratuita, de calidad y pertinente, como cualquier otro trabajador a quien se lo prepara adecuadamente para el desempeño de su puesto de trabajo. En tercer lugar, condiciones institucionales adecuadas (ya hacíamos referencia a ello anteriormente). Como cuestión de fondo, que también se vincula a lo que decíamos antes, y en esto coincidimos con Castoriadis, la restitución de un lugar, de una investidura a partir de la cual la educación (y el docente) serían (como lo han sido en otras épocas históricas), el lugar de la afirmación de la autorrepresentación de la sociedad, una afirmación de la socialidad, del “queremos estar juntos”, por un lado, y por otro lado, un “queremos que nuestra sociedad particular sea esto, viva (y muera) por esto”, que es lo que pareciera diluirse cada vez más, restituir sentidos de pertenencia que la ponderada globalización y las Tics han debilitado. Hoy somos tan “ciudadanos del mundo”, que no somos ciudadanos de ningún lado, que no generamos compromiso político, afectivo, cultural, con nadie ni con nada. La educación puede propiciar, en tanto lugar de procesamiento de identidades colectivas, que dejen de diluirse las significaciones imaginarias que sostienen nuestro deseo de actuar juntos grupal y socialmente. Pero para ello, y en tanto existan las condiciones antes mencionadas, hace falta que el docente sienta que vale la pena ser docente.

Para finalizar, ¿crees que los blogs y demás recursos de la Web 2.0realmente están generando un cambio de paradigma comunicacional o sonuna moda más que pasará con el tiempo?
En primer lugar, creo que considerar a la web y todo lo que desde ella se genera es una moda, constituye un pensamiento sumamente peligroso en el sentido que esa visión nos puede llevar a disminuir los esfuerzos para alentar su apropiación y uso. Existen suficientes indicadores que nos permiten pensar que las Tics y el tipo de sociedad que las tecnologías en general van consolidando son más que una moda. Si están generando un cambio, otro de paradigma, es otro tema. Insisto en lo que venía sugiriendo: ni por sí mismas, como tecnologías, ni por el contenido que vehiculizan, ni por los nuevos modos de interacción que instauran, ni por las nuevas aplicaciones, van a generar un cambio. El cambio se generará si cambian las personas y el pensamiento que las personas tenemos de las tecnologías: si somos conscientes de las consecuencias que generan, si queremos pasar cinco, diez y quince horas conectados al mundo virtual y desconectados del mundo real, si advertimos que constituyen nuevos dispositivos de control y vigilancia social, nuevas modalidades de explotación laboral, etc….En definitiva, si podemos dejar de pensar solo en lo bello que nos aportan sino también en los precios que estamos dispuestos a pagar. En definitiva, pensar si es eso lo que elegimos o podemos generar otras alternativas, no para desplazar las tecnologías por otra cosa que supuestamente sería mejor, sino para integrarlas en nuestros propios procesos y proyectos de autonomía individual y colectiva.


Muchas gracias, Susana. Creo que tus palabras sobre las escuelas y las TICs del paisaje argentino nos ayudan a conocernos (y aproximarnos) un poco más a los educadores de nuestra comunidad hispana.